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acte_4_maig_2015
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Mon, 04/05/2015 - 18:30

A cargo de Miguel Pajares, antropólogo
Lunes 4 de mayo a las 18.30 h.
Espacio Vía Favència (Vía Favència 288, A)

El reconocimiento de derechos políticos en una sociedad determinada está estrechamente vinculado al concepto de ciudadanía. El caso del derecho de voto de las mujeres es un ejemplo claro en este sentido: hasta que no se logró el sufragio universal, las mujeres no accedieron a una ciudadanía plena.

¿Qué pasa con el colectivo de personas residentes extranjeras?

En el Estado Español, la Constitución (1978) reconoce el derecho a voto exclusivamente a las personas de nacionalidad española. Más adelante, después del Tratado de Maastricht (1992), se reconoce el derecho a sufragio activo y pasivo en las elecciones municipales a los nacionales de los Estados miembros de la Unión Europea, como elemento para la construcción del concepto de ‘ciudadanía europea’.

En cuanto a los extranjeros no comunitarios, la Ley Orgánica Sobre Derechos y Libertades de los Extranjeros sólo reconoce el derecho a voto en las elecciones municipales de acuerdo con criterios de reciprocidad, es decir, teniendo en cuenta los derechos reconocidos a los españoles residentes en los países de origen (es el caso, entre otros, de Ecuador, Colombia, Bolivia, Perú o Chile).

Esta restricción supone, en la práctica, que colectivos de personas que llevan años entre nosotros -por ejemplo, los procedentes del Marruecos, Pakistán, Armenia...-, no puedan ejercer el derecho a decidir quién tiene que gobernar ni tan sólo en la política municipal.

¿Tiene sentido negar el derecho a participar en la política municipal a vecinos y vecinas en función de su origen, y no en función de su residencia? ¿Cómo queremos construir una sociedad verdaderamente cohesionada con estas desigualdades de base? ¿En un mundo pretendidamente ‘transnacional’ y ‘multicultural’, es lógico mantener un concepto de ciudadanía fundamentado en la nacionalidad?

¡Queremos saber sobre estas y más cosas... Os esperamos!