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Este año celebramos 15 años de Festival de Sopas con música de fondo: la de los combos de la Escuela de Blues, la de los artistas de circo y la que llevamos todas dentro, para vivir y para convivir.

La música, como la sopa, nos devuelve a la infancia y a la adolescencia, nos trae buenos recuerdos, nos calienta el alma. Como la sopa, la música nos evoca nuestra propia historia a la vez que nos conecta con toda la historia de la humanidad.

Conectar aquello personal con aquello universal es quizás la única manera de no sentirnos sólo y no tener miedo.

Porqué... ¿de qué tenemos miedo?

Quizás tenemos miedo a desaparecer. Por eso el grito, el insulto, el ruido, la rabia.

Por suerte tenemos la música -y la sopa-, que nos dan vida y nos hacen inmortales, mantienen nuestra memoria y nos conectan con la de los que tenemos al lado.

En este año difícil en que el odio ha hecho mucho ruido, dejémonos llevar por la canción más bella del mundo mundial: la canción de nuestro festival!!!